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Jardinería

Hortensia o Hydrangea: cultivo y cuidado

Hortensia o Hydrangea: cultivo y cuidado

La Hortensia es un género que incluye unas 100 especies de plantas de flor nativas del Sur y Este de Asia (desde Japón a China, los Himalayas e Indonesia) y también en Norteamérica y Suramérica. Se conocen normalmente por su nombre común de hortensias. La mayoría de las Hydrangea son arbustos 1-3 m de altura, pero algunas son árboles pequeños, y otras son parras que alcanzan los 30 m trepando por los árboles. Pueden ser de hojas caducas o de hojas perennes, no obstante las más ampliamente cultivadas, que son especies de climas templados, son de hojas caducas.

 

Cultivo y usos

La hortensia se cultiva desde tiempos remotos como planta ornamental en Japón, y desde mediados del siglo XIX también de forma extensiva en otras áreas del mundo con climas templados. Es una planta ornamental muy popular por sus enormes cabezas florales, con la especie H. macrophylla siendo con mucho la más ampliamente cultivada con cerca de 600 cultivares conocidos. La poda regular evita que el arbusto crezca demasiado hacia arriba, lo que suele provocar que el peso de los tallos se haga excesivo, pudiendo las puntas de los tallos doblarse hacia el suelo y partirse.

 

En algunos lugares se cree que la hydrangea atrae a los muertos o a la muerte.

Otras variedades solamente florecen en tallos viejos. Los nuevos tallos resultantes de las podas, pueden no producir flores la siguiente temporada.

Los jardineros suelen determinar el color de las flores añadiendo determinados tipos de abono para alterar la acidez del suelo.

 

Algunas variedades populares de Hydrangea son:

'Beaute Vendomoise' (giant lacecap)
'Blue Bonnet'
'Blue Wave'
'Bluebird'
'Endless Summer' (floración perpetua)
'Forever Pink'
'Lilicana'
'Nikko Blue'
'Pia' (enana)
'Veitchii'


Riego: En el período primaveral-veraniego los riegos de las hortensias tienen que ser abundantes y frecuentes, de modo que el sustrato siempre esté húmedo (pero no empapado).Además es aconsejable a menudo pulverizar la cabellera (con agua no calcárea) para crear un entorno húmedo congenial a la planta de hortensia, estando pero atentos al hecho que una excesiva humedad puede favorecer el desarrollo de mohos y parásitos.

 

Reproducción: La hortensia se multiplica por esquejes, que cortaremos de la planta tras la floración. Dejaremos que enraícen y los ubicaremos en una maceta o en el jardín en otoño o primavera. El suelo debe ser rico en nutrientes y ácido. Además, es importante no situarlos a pleno sol; se desarrollan mejor en sombra parcial. Además, el terreno ha de estar húmedo, pero al mismo tiempo, tendrá un buen drenaje, ya que los encharcamientos son perjudiciales. Si vivimos en una zona fría, la resguardaremos en el interior o en un lugar abrigado, ya que no soporta las heladas. Asimismo, tampoco crece bien en lugares demasiado cálidos o secos.

 

Plagas y enfermedades: Los insectos que afectan a la hortensia son el pulgón y la araña roja. Para eliminar el primero se aplica un insecticida específico, y para combatir la segunda utilizaremos un acaricida.

Las enfermedades también son un obstáculo para el desarrollo de la planta. Los hongos, como el oídio, producen la putrefacción del ejemplar, o daños en sus hojas. Un síntoma es la aparición de manchas. Para solucionar el problema, aplicaremos un fungicida. Otra enfermedad es la clorosis, que se produce por un ph demasiado alto, lo que conlleva falta de hierro en el sustrato. Lo percibimos por el tono amarillo que adquieren las hojas; no hemos de confundirlo con los cambios que se producen de forma natural en el otoño. Para combatirlo aplicaremos un producto específico, rico en hierro.

 

Cuidados necesarios: Este arbusto necesita una gran cantidad de agua, por lo que hemos de regarlo a diario, excepto en zonas donde llueve de forma habitual, donde podremos espaciarlo más. Es importante evitar la carencia de líquido, ya que las flores se marchitarán en poco tiempo. La poda también es necesaria; la llevaremos a cabo tras la floración. Para que la planta crezca vigorosa, añadiremos al terreno abono líquido cada dos semanas durante la primavera y el verano. Si el esqueje lo plantamos en maceta, tras la primera floración, es necesario trasplantar la hortensia. La mejor época para llevar a cabo esta tarea es después de la poda. Para no provocar la caída de las hojas, evitaremos hacerlo cuando éstas empiezan a crecer, así como durante los días de más calor del verano. A medida que va creciendo, el follaje adquiere más peso y, en ocasiones, hace que la planta ceda. Para evitarlo, es adecuado colocar varias cañas que ayuden a sostenerlo. 

 



Fuente: http://es.wikipedia.org



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